1. Culpa secreta, oculta, que nadie sabe, la shhhhhhhhhhhh dismulada: este tipo de culpa no daña a nadie directamente, solamente lo sabes vos. Cometiste un pequeño o gran descuido y algo salió mal, pero como nadie te vió, no confesas a menos que seas acorralado por la culpa. Atajo: yo no fui… ¿Qué me estás culpando tenes pruebas? Esta bien, me hecho la culpa ¡Si! ¡Fui yo!... en secreto golpearse el pecho diciendo Por mi culpa, por mi culpa… así hasta que decidamos hablar.
2. Culpa pública: de esta naturaleza son aquellas en las que actuaste sin pensarlo, es más lo habías meditado por una fracción de segundo y haces lo opuesto a lo que sentiste. Por tu culpa, alguien allegado a vos, sufre un contratiempo realmente detestable… y te dice: ¡Pero no es tu culpa!… (Con cara de pollito humedecido por esa lluvia finita, pero que te deja todo empapado). Atajo: yo te lo presenté nada más, no sabía que ese pibe dulce después se transformaría en un monstruo. Además ¿Te obligué a que te pusieras de novia?
2. bis. Culpa pública compartida: en un arrojo de valentía y aventura cometes algo, pero con cómplices. Ahora la duda es saber si se callaran la boca o si se quebrarán cuando los torturen en búsqueda de la verdad. Atajo: respirar hondo contar hasta diez, armar las valijas e irte a vivir a Mozambique. Recorda que una culpa de esta naturaleza también permite desplazar la culpabilidad al otro.
3. Culpa íntima: esta culpa es de aquellas que por natura no abarcan a muchos integrantes, pero se siente como si todo el mundo supiera. Nos sentímos perseguidos, observados, evaluados y analizados. Mientras, pensamos “¡Uy! Todos saben que me disfrace de enfermerita a noche” “Seguro alguien les vino con el chisme ese de que uso pijamas con ositos y corazones”. Atajo: son habladurías desacreditar a quien difundió esta verdad.
4. Culpa de situación: llegar en el momento menos indicado, justo justo para darte cuenta que no deberías haber llegado nunca. Por ejemplo el preciso momento en que una pareja pelea o cuando están retando a un amigo o que dos personas con compromiso estén actuando alocadamente. Atajo: tos fingida, desmayo o gritar ¡Qué pasa! ¡Qué pasa! ¡Me quedé ciegoooo! ¡Esto es un contramilagro!
5. Culpa verbal: esta ocurre cuando nuestras palabras salen sin control del aparato de sentido común ubicado ahí en algún lugar del cerebro. Por no cerrar la bocota decís cosas como: yo opino… a mi me parece o preguntas cosas semejantes a: ¿Cómo anda tu señora? (la respuesta será problemas de pareja seguro o me separé) ¿Y tu tío que estaba enfermo? (seguro está grave o falleció) ¿Estás más delgado? (la persona estará enferma o con pocos días) ¿Estás embarazada? (posiblemente este excedida de peso, algo más rechonchita). Atajo: decirte en la mente ¡Callate! Antes de hablar.
6. Culpa verbal pública: hay un gentío que te rodea, hablas con toda confianza, despotricando, quejándote y gesticulando a más no poder. De pronto el silencio universal se complota y emitís la peor de las frases, de un tercero, que fuera de contexto es tomada para diversas interpretaciones y como si fuera tuya… Atajo: explicar en una especie de conferencia de prensa a quien pertenecían las palabras que utilizaste.
7. Culpa Indirecta: te corres de donde estás y l que ocupa tu lugar es fulminado por un pelotazo en la cara, un rayo, un auto que lo atropella, lo asaltan, se accidenta, se le pierde documentación, le va mal, desaprueba. Seguramente más que alguien perseguido por la culpa, seas yeta o traigas mala suerte. Atajo: ¡Aléjate!
* Salida para cualquier tipo de culpa o la expiación más simple sin necesidad de escaparte del país, cambiarte el nombre y teñirte de azul: ¡Confesa nena/e! a menos que escuches una muchedumbre gritando “¡Culpable! ¡Culpable! ¡A la hoguera!”.






